Si bien no dejaré de usar del todo sus servicios, sí que he ido reduciendo mi dependencia de ellos paulatinamente hasta dejarlo en lo más mínimo, donde opto por el uso del correo electrónico, por ser la dirección más conocida y difundida entre mis contactos e instituciones, y Google Play, porque uso dispositivos Android, pero en estas semanas anteriores he ido remplazando otros servicios por los de su competencia.
¿Motivo? La encontramos en la tan conocidísima frase de «no dejar todos los huevos en un único cesto» aplicable en todos los ámbitos, incluso en lo relacionado con la red de redes, y más en esta era, encaminada en la web3 o web descentralizada.
Lo cierto es que en estos meses, siguiendo a activistas de la privacidad en X, he aprendido mucho más de ellos para tomar medidas a niveles más profundos para garantizarme mejores niveles de seguridad y privacidad, sumando además al excesivo poder que hemos delegado a las grandes tecnológicas, hasta llegar a dejarnos tirado en más de una ocasión.
Nunca me olvidaré de la retirada de Google Reader, algo completamente imperdonable, y tampoco de Google Plus, una red social donde era bastante activo, habiendo estado presente en algunas comunidades, que podría llegar a haber conservado al menos.
Los más jóvenes no lo habrán vivido, pero los que llevamos años y años en este medio, hemos vivido sin depender de Google básicamente porque no existía, una época donde las búsquedas se hacian en Terra o Altavista, donde los correos los teníamos en Lycos, y la mensajería en MSN Messenger de Microsoft (que erróneamente liquidaron en favor de Skype en lugar de apostar por llevarlo a dispositivos móviles, algo también reprochable a Google por dinamitar Gtalk para ir de innovadores).
En la actualidad, hay una serie de empresas emergentes que están ofreciendo servicios por Internet con la privacidad por diseño, siendo más garantista que aquellas grandes compañías que están invirtiendo grandes esfuerzos en tecnologías de Inteligencia Artificial generativa, y que se valdrán de nuestros contenidos y comunicaciones para los entrenamientos.
Poquita gracia hace que un sistema tecnológico de Inteligencia Artificial pueda «leer» nuestros correos y ser capaz de hacer resúmenes y destacar puntos clave sin despeinarse. Y no, hay líneas rojas que no se deben pasar.
Y no me vengan a decir que si controles granulares y otras historias, que eso es tener fe ciega, y ya sabemos que las compañías, y no siempre las grandes, no siempre cumplen lo que prometen, por lo que hay cosas que mejor ponerse la tirita antes de que llegue la herida.
Y si cada vez desconfió más de Google, de Meta ya ni os cuento, donde únicamente dependo de WhatsApp, aunque lo tengo en un móvil antiguo como dispositivo secundario, nunca se sabe hasta donde pueden llegar los de Zuckerberg.
Tengo unas ganas enormes de borrarlo, y más cuando me he visto envuelto en conflictos sin prácticamente hacer nada, el ego de algunos «administradores de grupos» han echo lo indecible para pringarme de conflictos, y es que hay algunos que les gusta que le doren la píldora, y si no eres su palmero, expulsado de sus grupos, incluso sin más motivos que el hecho de por ser amigo de otra persona con la que se haya entrado en conflicto.
Menuda fauna hay escondida dentro de WhatsApp. En lo que respecta la reducción de la dependencia sobre Google y sus servicios (oye, que hasta compañías de móviles también se quieren desmarcar y tener sus propios sistemas operativos y tener control total sobre los mismos) es algo que posiblemente iremos viendo crecer en el tiempo, sino en ámbitos personales, sí en ámbitos empresariales y de otras organizaciones.
¿No me crees? Dejo el siguiente titular: Por qué los ministros de Francia tienen prohibido usar WhatsApp como app de mensajería.
Y aquí lo más actual en mi reconversión tecnológica, ya en 2024 habrá más, y puede que ya entonces deje de ser el rarito a ser de los pocos que tempranamente han tomado un camino diferente al que podría ir más personas, siempre y cuando les importe mantener su privacidad asegurada frente al control de terceros.