Me pregunto si la dieta de nuestros políticos está basada en los riquísimos dátiles. Si ya tenemos que soportar que en cualquier actuación que hagan, sea la administración que sea, siempre se tenga en cuenta la plantación de palmeras, como el Palmeral de las sorpresas (me hubiera gustado más que hubiera sido el Olivar de las sorpresas, más autóctono), o como la plantación de palmeras en las autovías, en la Plaza de la Constitución o próximamente en la Plaza Mitjana (desentonando a más no poder con los edificios que le rodea, al menos que esas palmeras den Ron Cola), ahora tenemos una nueva palmera plantada en el cartel que representará la Feria de Málaga 2010.
Pues si, como podemos leer en SUR.es, el autor del cartel de este año es José Luis Bola Barrionuevo, y no se le ha ocurrido otra cosa mejor que hacer que poner a una palmera vestida de gitana. Y por si fuera poco, se saca de la manga la historia de esa palmera, que no es otra cosa que “vive en las afueras de la ciudad, tras el Monte de San Antón. Esta frita por pasar a la ciudad y engalanarse para la feria. Está tan nerviosa que se le han caído los lunares del vestido”. Habrá que contar los segundos para ver quien es el primero que se ríe de nosotros por semejante historieta.
Señores políticos, aunque con vuestras actuaciones, estáis acabando con la identidad de nuestra ciudad con la destrucción del patrimonio histórico arquitectónico y de las costumbres populares, como la propia Feria, que ahora es más un macrobotellón que una Feria familiar de antaño, todavía hay muchos elementos que nos identifican más que una palmera, que nos estáis colando con calzador, y Málaga no es Miami, que lo sepáis. Además, antes que una palmera, algo más nuestro son los naranjos, por aquello del olor de azahar que anuncia la semana santa.
Una cosa que desearía para esta ciudad es que se quite de en medio esa manía de dotar de palmeras cada rincón de esta ciudad, y ahora ya en los carteles que “nos representa”. A este paso, nuestros documentos estarán hechos con hojas de palmeras. Total, desde la época de Aparicio, a nuestros políticos les ha entrado la manía de colocar palmeras, además de dotar de mobiliario urbano pueblerino cada una de nuestras calles, en relación al mobiliario urbano usado en otros municipios de Málaga y en otras ciudades de menor importancia que Málaga.
Imagen: SUR.es











