
Nos ha tocado vivir en una época en el que ahora más que nunca en la vida tenemos a nuestro alcance un sinfín de herramientas para crear contenidos de todo tipo, de textos, de imágenes o incluso de audio/vídeos. Ahora, escribir, hacer fotografías o editar vídeos con pocos recursos y que puedan estar al mismo nivel de una empresa que gasta miles de euros en recursos es posible. Ya no usamos los diferentes soportes que antes eran utilizados como carretes, cintas de vídeo u otros.
Lo malo de la situación es que aunque ahora podemos hacer más cosas, nuestros soportes de grabación pueden abandonarnos en cualquier momento, como puedan ser las tarjetas de memoria, las unidades ópticas o los discos duros. La gente aún pueden conservar los carretes revelados de sus fotografías, e incluso las cintas de vídeo, que han permanecido guardadas durante bastantes años, y hoy día poder seguir reproduciendo sus contenidos (aún se vende reproductores de VHS en los centros comerciales).
Pero no se podría decir lo mismo de los soportes actuales, los cuales, dependiendo de su calidad, uso y otros factores, podrán durar muchos o pocos años, con lo que en este caso, habría que tener una política de copias de seguridad sobre los contenidos.
Y es que al fin y al cabo los soportes son lo de menos, lo más importante son los contenidos, que de forma periódica hay que trasladar a nuevos soportes del mismo o de otros formatos, ya que dichos contenidos conforman el patrimonio digital nuestro, como quien tiene muebles y otros objetos en la casa. De un carrete se puede sacar fotografías a día de hoy e incluso dentro de 25 años, suponiendo que existieran las ampliadoras y los químicos. De un soporte digital no se podría decir lo mismo, los soportes son lugares de transición donde en un momento dado guardaremos nuestros contenidos y más adelante lo trasladaremos a otro.
Es por ello que aunque ahora podemos hacer gigas y gigas de contenidos, los soportes son menos durables a los soportes que teníamos hace pocos años, y por lo que recomiendo vigilar y controlar de cerca donde los guardamos, porque cuando tenemos una fotografía, por ejemplo, y se nos estropea la tarjeta o el cd donde está alojada, esa fotografía ya no la podemos recuperar. Y curiosamente, a pesar de ser un entusiasta de la web 2.0, no recomiendo dar por seguros los datos que tenemos “en la nube”, ya que en un momento dado, los servicios que usemos pueden cerrar, incluso sin previo aviso, e incluso se han dado casos de que estos servicios han perdido los contenidos (Magnolia, Zoto), con lo que poco se puede hacer en ese caso.
Imagen: Geekets











