No entiendo, o mejor dicho, no llego a comprender porque nuestros políticos pretenden implantar un estilo arquitectónico a nuestro centro histórico. Diganme si os gusto como ha quedado la Plaza del Carbón, con esos adoquines redondos incómodos de pasear así como sus malos acabados, más bien guarreado de cemento blanco, o la actual solería fea y detediorada de la Calle Beatas, sin contar con edificios como el edificio Ateneo en la Plaza del obispo o el edificio del Banco Atlántico, en una esquina de la Plaza Uncibay.
Ahora que el equipo de Gobierno del Partido Popular ha tomado la iniciativa de municipalizar los terrenos que actualmente ocupan los edificios de los cines Astoria y Victoria, la oposición, con buen criterio, va a presentar iniciativas de lo que allí se podría hacer. Yo me inclino más por la propuesta de Izquierda Unida, la de eliminar toda edificación de lo que actualmente ocupa el edificio Astoria, llegando a ampliar la Plaza de la Merced.
Aquí matizo que, a mi modo de ver, haría la ampliación de la Plaza de la Merced sin modificar la actual balla que separa la Plaza de la Merced de las aceras, ya que de lo contrario, perdería la simetría característica de la zona en relación con el Obelisco. Haría la ampliación de la Plaza con una plaza abierta, con solería de diferentes tipos de piedras (nada de solerías de mármol pulimentado con el que el equipo de Gobierno local está unificando, por desgracia, algunas calles del centro histórico), incluyendo árboles frondosos, de esos que dan sombra y no la palmeritis de nuestros actuales gobernantes, farolas de corte clásica (ideal que usen columnas como las farolas de Calle Larios, ya que es el estilo que tradicionalmente se ha llegado a usar, miren las fotos históricas si no me creéis) y asientos, papeleras antivandálicas y alguna fuente de diseño clásico bien en el centro o bien pegando a la Calle Victoria.
Por otro lado, hacer un edificio cultural en lo que ocupa hasta ahora el edificio del cine Victoria me parece todo un acierto. Hasta aquí todo bien, pero ahora hay que coger el toro por los cuernos y diseñar un edificio que sea realmente cultural, contemplando realmente todo lo que allí se quiera hacer, y no dejarlo a la improvisación.
En definitiva, sería abrir la Plaza de la Merced a La Alcazaba, eliminando construcciones feas, creando un conjunto digno de admiración contemplando otras actuaciones en los alrededores.
Por cierto, la sala de interpretación que hay al lado de la Alcazaba es otro adefesio que nos han colado y destrozado la vista del lateral de la Alcazaba










