Amigos reales, en la vida, en sentido estricto, hay muy pocos. Muchos de los que en algún momento nos rodean son simples amistades temporales que forman parte de nuestras vidas una o varias temporadas. Si tenemos suerte, podemos tener amigos de verdad, pero amigos así, se podrán contar con los dedos de una mano.
Pero hay un amigo, o mejor dicho, amiga, que no la contamos como tal, y sin en cambio forma parte de nuestras vidas desde que formamos parte de este mundo, y crece con nosotros. Esta amiga es la experiencia, nuestra experiencia. Ella siempre formará parte de nosotros, tomará nota y aprenderá de cuantas vivencias tengamos.
De esta manera, con nuestra amiga la experiencia, podremos saber en qué personas podemos fiarnos más, en quien podemos creer y en quien no, en qué hacer ante las situaciones que se nos presentan, nos ayudará a tomar la mejor decisión y nos guiará para tomar el mejor camino en nuestras vidas.
La experiencia es como un ente que forma parte de nosotros, una amiga, que evoluciona y se desarrolla al paso de los años sobre lo que vivimos. Se trata de nuestra inteligencia natural, la cual nos da una capacidad crítica y nos capacita, según pasa el tiempo, para pensar, opinar, razonar y entender lo que se nos pueda presentar en el futuro.
Por eso, puedo decir que la experiencia es la mejor de todas mis amigas, que estará ahí para cuando la necesita, ahora, dentro de un mes, o en cualquier otro momento de mi vida.











