Me llama mucho la atención la cobertura mediática que está teniendo últimamente Twitter, convirtiéndose en un servicio de masas, llegando a ser usado hasta por políticos y famosos. De hecho, una de las cosas por la que uso mi cuenta privada de Twitter (tengo otra a la que os podéis suscribir desde el sidebar para seguir este blog) es para estar al tanto de las informaciones que se publican en diferentes medios como Diario SUR o el blog de Google, entre otros.
Y me sorprendo por dicha cobertura, y porque además, últimamente existe una avalancha de nuevas aplicaciones para usar a través de Twitter, llegándose a publicar varias de ellas al día en blogs y directorios como FeedMyApp, entre otros.
Pero si hacemos repaso desde la aparición de este servicio, las primeras reacciones han sido de completo escepticismo, levantándose muchas críticas hacia esta nueva forma de comunicación e información. De hecho, muchas de estas personas que afirmaron no querer abrirse una cuenta, a día de hoy, no sólo disponen de cuenta, sino que además las usan de forma cotidiana, pudiendo en algunos casos llegar al vicio.
Lo que quiero decir con ésto es que la última palabra siempre la tiene el tiempo, porque una misma persona puede cambiar de parecer ante un servicio, o de forma genérica a una situación en concreto, a lo largo de su vida. Ya puede jurar y perjurar, pero a la larga, sus palabras se las lleva el viento.
Hemos pasado de hablar poco de Twitter, recibiendo muchas críticas, a hablar mucho de Twitter, disminuyendo considerablemente esas críticas, que en algunos casos han pasado a ser elogios.










06 de Abril - 115 visitas
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